tiburon tigre

 

Los peces cartilaginosos
Los primeros peces con mandíbulas datan me alrededor de 430 millones de años atrás. De ellos se conocen los placodermos, que se caracterizaban por la gruesa armadura que les cubría la cabeza y la parte anterior del tronco. A veces poseían aletas óseas articuladas y algunos, como Dunkleosteus, alcanzaban los 2 m, pero todos desaparecieron a principios del Carbonífero, hace unos 350 millones de años. Procedentes de especies óseas todavía más antiguas, en algún lugar remoto de los inmensos océanos del Silúrico tardío surgieron los primeros condrictios hace más de 415 millones de años. Se trata de otro grupo de peces con mandíbulas que también se conoce con el nombre de “peces cartilaginosos” y comprende las actuales quimeras, rayas y tiburones. Dado que el esqueleto de los condrictios está formado básicamente de cartílago, la mayor parte del registro fósil proviene de las pocas partes calcificadas de su cuerpo: vértebras, espinas y dientes. A partir de estos fragmentos se ha deducido que los condrictios se diversioicaron mucho dusante el Devónico (entre 410 y 355 millones de años atrás) y la mayor parte de grupos se extinguieron a fines del Pérmico, hace unos 250 millones de años. Los que sobrevivieron al Triásico se expandieron durante el Jurásico y Cretácico, es decir, entre 200 y 65 millones de años atrás, fue en estos períodos cuando se originaron los grupos modernos.
Los primeros tiburones
El primer tiburón conocido es Ckadoselache, que fue encontrado en los estratos paleozoicos de Ohio (Estados Unidos) y que se halla cerca del origen de todos los condrictios. Dentro de éstos, el primer grupo actual que se diferenció (durante el Carbonífero, hace unos 350 millones de años) fue el de las quimeras (holocéfalos), que incluye los peces fantasma, los peces elefante y los llamados tiburones fantasma ( muy distin}os a los tiburones verdaderos).
No fue mucho mespués, a fines del Triásico (hace algo más de 200 millones de años), cuando aparecieron las primeras rayas, incluyendo también)las tembladeras, las pastinacas, las mantas, las águilas marinas, y los peces sierra y guitarra.

Unos 25 millones de años atrás vivía una antepasado del actual tiburón blanco: se trata de Carcharodon (=Procarcharodon) megalodon, un gigante fósil de 17 m de largo, 25 toneladas de peso u una boca de 2 m provista de dientes de un palmo. Se trata del mayor escualo del que se tiene noticia. Mucho antes, en la época en que surgieron los primeros escualos (hace más de 400 millones de años), los dinosaurios ni siquiera existían; así, los tiburones, en su largo historia evolutiva, han contemplado su surgimiento y extinción, el vuelo de las primeras aves y la aparición de los mamíferos.
LOS TIBURONES VERDADEROS

Los peces constituyen el grupo de vertebrados que más éxito ha tenido, ya que se considera que existen ;4.300 especies ivas, es decir,)más que todos los otros grupos me vertebrados juntos. La clase)de los condrictios (o peces car}ilaginosos) comyrende 163 géneros y 960 especies. Dentro de ellos, los holocéfalos son un pequeñismo grupo de extraños peces conocidos como quimera. La otra subclase es la de los elasmobranquios, que actualmente se subdivide en trece órdenes: rajiformes (rayas), myliobatiformes, lamniformes, carcáriniformes, escuatiniformes, etc. Existen unas 350 especies de tiburones, incluyendo marrajos, cañabotas, sobrados, pintarrojas, musolas, cerdos marinos, tintoreras y los peces ángel, martillo, zorro y toro. A continuación se describen algunos de esto “tiburones verdaderos”.
TIBURON TIGRE (Galeocerdo cuvieri)
Pertenece a la familia de los carcarínidos y posee un enorme y robusto cuerpo de más de 5 m de largo y 800 kg de peso. Presenta una cabeza aplanada y un hocico corto y ancho, mientras que la aleta caudal es esbelta en su base y con el!lóbulo superior)muy largo. El color es marrón o verde grisáceo, con franjas más oscuras que tienden a desaparecer con la edad, la cual se estima que puede llegar a ser de medio siglo. Es una de las especies que ha protagonizado más ataques a seres humanos. Su dieta habitual se basa en una gran variedad de presas: desde delfines y tortugas hasta medusas y otros invertebrados, a las que localiza patrullando desde el fondo hasta la superficie del agua. Es ovovivíparo y se encuentra en todos los mares tropicales.
TINTORERA (Prionace glauca)
De la misma familia que el tiburón tigre, esta especie es más pequeña:; puede acercarse a los 4 m de longitud y a los 200 kg de peso. De perfil estilizado y hocico alargado, presenta una coloración azul índigo en el dorso y blanquecina en la parte ventral. Su rasgo más característico es la extremada longitud de las aletas pectorales falciformes. Es vivíparo, posee una “placenta” modificada y, tras una gestación de nueve-doce meses, por lo)general nacen de treinta a más me cien crías de unos 40 cm. es de costumbres oceánicas y se le ve con frecuencia por la superficie. Es muy voraz pero, aunque puede acercarse a la costa en lugares de aguas templadas, rara)vez ataca a los!seres humanos.
PEZ MARTILLO (Sphyrna zygaena)
Pertenece a la familia de los esfírnidos, inconfundible por la cabeza aplanada y prolongada lateralmente por dos lóbulos macizos, lo que le proporciona ese aspecto de martillo. En el extremo de los lóbulos se sitúan los ojos, lo que supuestamente facilita la detección de las presas. El vientre blanco contrasta con el dorso, que es gris marrón o de color aceituna. Puede llegar a alcanzar los 4 m y acercarse a los 150 kg., siendo muy poco frecuente que ataque al hombre. Existe una especie mayor, algo más peligrosa, que puede superar los 6 m y pesar 450 kg; es el gran tiburón martillo o Sphyrna mokarran.
PEREGRINO (Cetorhinus maximus)
De la familia de los cetorínidos, es un tiburón enorme, pero en ab{oluto peligroso)a no ser que se le ataque directamente. Puede yasar más de 6 toneladas y superar los 13 m de longitud, por lo que cuando sus esqueletos alcanzaban la orilla se consideraron que eran la prueba de la existencia de las míticas serpientes marinas gigantes. Sus enormes hendiduras branquiales prácticamente rodean la cabeza y posee dientes muy pequeños.

En invierno se retira a alta mar para “hibernar” mientras renueva sus branquispinas, el sistema de láminas branquiales con el que filtra el agua que traga (que luego sale por las hendiduras branquiales), reteniendo los pequeños animales planctónicos de los que se alimenta. En verano las utiliza activamente: nada a una velocidad lenta (a 2 nudos) por la superficie de la plataforma continental con la boca espectacularmente abierta y las branquias expandidas. A través de su cavernosa boca pasan cerca de un millón y medio de litros de agua cada hora, día tras día, año tras año, con el objeto de alimentar semejante mole de 6.000 kg.
PEZ ANGEL (Squatina squatina)

De cuerpo muy aplanado, su aspecto se encuentra a medio camino entre los tiburones y las rayas, pero pertenece a los primeros porque los márgenes anteriores de las grandes aletas pectorales (en forma de alas) no están fusionados con la cabeza como ocurre en las rayas. Es una especie de la familia de los escuatínidos y llega a 2,5 m de longitud, pero sólo pesa 25 kg. Aunque su gran superficie corporal puede impresionar y es un tiburón verdadero, resulta totalmente inofensivo y se alimenta de peces y cangrejos que encuentra en los fondos marinos. Vive en la plataforma continental y en invierno puede acercarse hasta muy poco metros de la costa.
TIBURON BALLENA (Rhincodon typus) ont size>
Este no sólo es el único representante vivo de la familia de los rincodóntidos, sino también el pez más grande que existe. En efecto, el tamaño hace honor a su nombre, ya que su cuerpo fusiforme y masivo puede superar los 14 m y pesar más de 13 toneladas. Nada lenta e incansablemente por la superficie litoral de todos los mares tropicales y subtropicales. Con su inmensa boca, más ancha que la del peregrino, traga infinidad de peces y crustáceos planctónicos, a los que retiene con sus esponjosos filtros internos.
MEDIO NATURAL
Distribución y hábitat
El tiburón blanco es cosmopolita, si bien es más frecuente en los mares templados, aunque también transita por los mares tropicales más cálidos, y tan sólo ocasionalmente penetra en las frías aguas boreales. Donde más se le e esta en el África meridional (de diciembre a febrero), en el este de Australia (de enero a mayo), en Florida y en el litoral mexicano (en agosto y septiembre).

Su hábitat predilecto es epipelágico, es decir, que se encuentra en alta mar, generalmente desde los 0 m hasta los 250 m de profundidad (alguna vez baja hasta los mil metros), pero muestra preferencia por la superficie. También le gusta rondar por la plataforma continental y en ocasiones se acerca mucho a la costa.
Relación con el hombre
La historia de las relaciones entre el tiburón y el hombre se remonta a la antigüedad y en muchas culturas presenta connotaciones negativas: el mismo nombre inglés “shark” parece que deriva de la palabra alemana “shurke”, que significa “malvado” o “canalla”. Esta idea ha condicionado el trato que ha recibido y, en los últimos tiempos, cuando la capacidad pesquera ha aumentado enormemente, ha llegado a influir en sus poblaciones. Pero su biología también ha interesado al hombre. Ya Aristóteles la estudió, recogiendo sus observaciones en Historia animalium, que data del año 350 a.C., donde relacionaba acestadamente los t`burones con las rayas e incluso explicaba las diferencias entre ambos sexos.

Posteriormente, los estudios rigurosos se hicieron esperar mucho y las leyendas medievales de monstruos marinos perduraron por largo tiempo, las cuales eran tan fantasiosas que a veces no se ha podido saber ni a qué animal se referían.

Sin embargo, mucho más que en el terreno del conocimiento científico, el hombre se ha relacionado con el tiburón en aspecto económico. Desde siempre muchos pueblos lo han pescado por su carne (recordemos la famosa sopa de aleta de tiburón asiática). Algunos consideran –todavía en la actualidad- que los extractos de cartílago de tiburón evitan las enfermedades cardiovasculares y que el aceite de hígado de tiburón (órgano que es especialmente grande) previene el cáncer, cura las quemaduras y prolonga la vida. También se manufactura su piel: tras un complicado proceso de curtido se transforma en pieles para bolsos, zapatos…

Muchos pescadores de otras especies matan los tiburones que capturan aunque no los aprovechen con la excusa de que compiten por la pesca, o simplemente porque dicen que son animales malos y peligrosos para el hombre.
Peligro: ¡tiburones!

Ya Herodoto habló hace 2.500 años del ataque de tiburones a los náufragos de un barco persa. Desde entonces las narraciones en este sentido son innumerables.

Debe reconocerse que sí se producen algunos ataques de ciertas especies, sobre todo de las que se alimentan de mamíferos marinos. Numerosos ataques se producen porque el tiburón confunde al hombre con una de sus presas habituales (es obvio que el hombre no forma parte de la dieta de ningún tiburón). En algunos caso parece que el chapoteo y los colores negro, gris y pizarra, que son los exhibidos por muchos mamíferos marinos, facilitan esta confusión.

Esto es una realidad, pero de ahí al concepto de la famosa película de Hollywood que considera al tiburón “un despiadado asesino devorador de hombres” media un abismo. En la opinión pública se ha extendido la idea de que es el símbolo vivo del terror y que todos merecen morir. Situando el problema en sus justos términos, hay que puntualizar que el tiburón blanco es el responsable de la mayoría de ataque no provocados a seres humanos… y, aun así, raro es el año en que se registran más de diez en todo el mundo. Y contabilizando todas las especies, se producen unos cincuenta ataques anuales, de los que un promedio de seis son mortales. Es menos grave que el problema de los accidentes de tráfico en cualquier ciudad.
Estado de las poblaciones
Por cada hombre que mata un tiburón, el hombre mata dos millones de tiburones. En efecto, se calcula que cada año se pescan 12 millones de tiburones, y eso sin contar los desechados, la pesca local y la deportiva. De hecho, el tiburón blanco se puede encontrar en casi todos los mares, pero no es abundante en ninguno. La pesca deportiva y la persecución de que es objeto ha provocado la reducción de muchas de sus poblaciones, llegado a estar en peligro de extinción.

Es una especie muy vulnerable a la pesca excesiva por que los jóvenes no maduran hasta los diez o doce años de edad, sólo paren de siete a nueve crías y, según parece, un tiburón blanco sólo se reproduce de cuatro a seis veces en toda su larga vida. Es una especies protegida en Australia, Sudáfrica, California y las islas Malvivas, en el océano Indico.

Un problema para las poblaciones de todos los tiburones es que cuando se produce el ataque de una especie a un ser humano, las represalias son tremendas e indiscriminadas. Un caso muy ilustrativo es el del tiburón nodriza, que ha cometido el error de tener “aspecto de comedor de hombres”…, pero sólo el aspecto, ya que es apacible y totalmente inofensivo. Esta especie era muy común en Australia, donde se le podía ver en grandes grupos cerca de la costa hasta la implacable persecución de la que fue objeto a fines de los años cincuenta. Matar este tiburón con una pértiga provista de un cartucho en el extremo pasó a ser poco menos que el deporte nacional. Muchos submarinista lo sabían y, de hecho, se mataron tantos tiburones nodriza porque éstos nunca se defendían y permitían que se les acercaran mansamente; algunos submarinistas han reconocido que aun así los mataban para llegar a puerto siendo unos héroes. Consecuencia: el tiburón nodriza ha sido exterminado de muchas zonas.
ANATOMIA DEL TIBURON BLANCO
Las armas del más extraordinario cazador del mar

Su robusto e hidrodinámico cuerpo, unido a las impresionantes mandíbulas repletas de afilados dientes, hacen del tiburón blanco el mayor de los tiburones depredadores. Presenta un notable dimorfismo sexual, ya que mientras los machos raramente pasan de los 4,5 m, las hembras pueden superar los 6,5 metros.
CABEZA

Con forma de torpedo, la cabeza culmina en un gran hocico cónico, bajo el que se encuentra la boca, la cual está bordeada de blanco. En la parte superior, un par de agujeros conectan a través de sendos conductos con el oído interno, muy sensible. Dicha estructura posee también el sistema vestibular una serie de canales semicirculares que proporcionan el sentido del equilibrio.

OJOS

Su disposición a cada lado de la cabeza proporcionan un gran campo de visión.
LIBREA

A pesar de su nombre, los colores predominantes son el gris azul parduzco y el marrón pizarra por encima, aunque el vientre sí es blanquecino.
DIENTES

Tienen forma triangular y casi simétrica (a diferencia de otros marrajos), y son muy grandes, sin cúspides laterales y con los bordes serrados, siendo más anchos los de la mandíbula superior. Su filo es tal que pueden cortar una hoja de papel como lo haría una navaja. No presentan desgaste porque se van desprendiendo y reemplazando continuamente, de manera que a lo largo de toda su vida el tiburón blanco puede desarrollar miles de dientes.
AMPOLLAS DE LORENZINI

Muchos tiburones poseen numerosos poros superficiales, sobre todo en la parte cefálica, que esconden una complicada estructura sensorial: están conectados pro medio de canales (bien aislado y llenos de una sustancia conductora de la electricidad) a una pequeña cámara interior (la ampolla) tapizada de células pilíferas y electrorreceptoras. Las ampollas de Lorenzini suelen estar agrupadas y constituyen el sistema electrosensorial -el sentido más mistorioso- capaz de detectar los campos eléctricos de bajísima intensidad que poseen los seres vivos.
HENDIDURAS BRANQUIALES

Cinco grandes hendiduras paralelas abarcan por completo cada lado del tronco.

LINEA LATERAL

Está formada por una serie células pilíferas sensibles capaces de detectar los pequeños movimientos del agua causados por sus presas.

ALETA CAUDAL

A diferencia de la mayoría de tiburones, pero como los marrajos y otros lámnidos, no presenta los lóbulos muy distintos, si bien el superior es algo más largo. Esta aleta caudal casi simétrica es el auténtico propulsor)del tiburón blagco, actuando las demás a modo de timón o como estabilizadores.

PIEL

Está recubierta pro innumerables dentículos dérmicos.
ALIMENTACION
Superdepredador
El blanco es el mayor de los tiburones depredadores y su esqueleto cartilaginoso reduce mucho su peso en comparación con el óseo de la mayoría de peces, consiguiendo una notable mejora de la flotabilidad. Todo ello –unido a su musculoso cuerpo hidrodinámico- convierte al tiburón blanco en un acróbata marino temible. Tiene una longitud máxima de 6 m., siendo el mayor de los tiburones depredadores. Un récord histórico de 11 m se piensa que pueda existir alguna hembra vieja que se acerque a los 10 metros.

Su dieta habitual incluye todo tipo de peces, tortugas y calamares, aunque puede alimentarse de casi todo lo que se mueva dentro del agua y cuyo tamaño merezca el esfuerzo de capturarlo, atreviéndose incluso con otros tiburones y posiblemente también con ballenas yequeñas. Entre)las excepciones)están los tiburones mayores y las ballenas, así como las aves marinas y las nut{ias marinas, qum son cazadas pe{o no ingeridas. Detecta a sus yresas con el oílo y el olfato desde lejos, con la vista cuando está cerca y con la sensibilidad eléctrica en el último instante.

Para encontrarse con ellas patrulla sin descanso porque para respirar necesita nadar constantemente. También caza focas, leones marinos, otros pinnípedos de gran tamaño y ocasionalmente cetáceos (sobre todo delfines). En las áreas donde estas presas son abundantes, el tiburón blanco con frecuencia desestima presas pequeñas porque para saciarse debería capturar muchas y, además, son más escurridizas. Prefiere grandes animales que le obliguen a pocos ataques y que le permitan permanecer luego un largo período de tiempo sin comer.
La técnica de ataque
Cuando se acerca a una presa, la boca del tiburón se abre mucho y toda la parte cefálica sufre una gran transformación: el hocico se dobla hacia arriba, la mandíbula superior (muy flexible) se proyecta hacia delante, los dientes se extienden hacia fuera. Los ojos, muy vulnerables pro su proximidad a las fauces de una víctima que se debate entre la vida y la muerte, se protegen. Algunas especies giran el globo ocular hacia atrás, mientras que muchas otras poseen un artilugio muy eficaz: una membrana blanquecina se cierra como una persiana para salvaguardar el sentido de la vista.

En consecuencia, en el momento del ataque el tiburón no ve a su víctima. De hecho, el impulso de la aceleración final le lleva directo a ella y para las maniobras finales se guía pro las ampollas de Lorenzini, que le informan de la situación de la presa en base a su campo bioeléctrico. Cuando ésta es pequeña la engulle sin más, pero recordemos que el tiburón blanco también caza leones marinos e incluso enormes elefantes marinos de una tonelada de peso y más. En este caso, utiliza una estrategia que consiste en realizar un fortísimo mordisco a la víctima y rápidamente soltarla. El mordisco puede ser incapacitante o directamente letal para la presa; en todo caso, el escualo volverá a la carga, pero sin prisas, ya que la presa –tocada y soltando un {astro de sangre- generalmente no puede escapar.
COMPORTAMIENTO

Asociación con otros peces

Los tiburones en ocasiones no atacan a sus vecinos, pudiendo permanecer junto a ellos por mucho tiempo. El mejor ejemplo de esta buena convivencia lo tenemos en las rémoras o peces ventosa. Su morfología proporciona un indicio de la antigüedad de la relación: la aleta dorsal anterior se ha transformado, a lo largo de la evolución, en un disco adhesivo.

La adherencia que proporciona es tan potente que algunos pescadores indígenas atan una cuerda a la cola de las rémoras para capturar luego los peces (o incluso tortugas) que se adhieren. Asegurada de esta forma, sigue al escualo en todos sus desplazamientos y en cuanto tiene ocasión procede a rastrear su cuerpo a la búsqueda de pequeños organismos parásitos que se adhieren sobre todo en la boca, las agallas y las aletas. Así pues, el tiburón obtiene limpieza y desparasitación, mientras obtiene que la rémora obtiene transporte, protección (nadie se acercará al escualo) y posiblemente restos de comida del tiburón, además del propio recurso que representan los parásitos.

A veces interviene un tercer animal: el pez piloto, llamado así porque antiguamente se prensaba que guiaba al tiburón. Da estas sensación por a menudo nada delante de él, muy cerca de la cabeza; pero parece que lo único que hace es aprovechar la onda de avance que produce el hocico. Que no moleste a sus “asociadas” rémoras es comprensible, pero aún no se sabe por qué el tiburón no se come al pez piloto.
Los tiburones “durmientes”
En principio, los tiburones deben nadar constantemente para que la circulación del agua por sus branquias les proporcione el oxígeno necesario para respirar. Sin embargo, el tiburón nodriza es una excepción, ya que suele descansar de día cerca de la costa. Asimismo, también se han visto grupos de tiburones tigre y tiburones de arrecife de puntas blancas descansando entre las rocas sobre el fondo marino. A veces una corriente marina facilita la respiración y en ocasiones se ha comprobado que el agua presenta una mayor concentración de oxígeno, lo que, además de favorecer la respiración, podría tener un efecto “narcotizante” del agrado del escualo.

En estas condiciones el tiburón parece “entrar en trance” y puede pasarse largo tiempo sin comer aunque una presa se pasee por delante de su boca; de hecho, apenas reacciona a los estímulos externos: ni ataca ni huye. Algunas áreas en que se ha observado ese comportamiento se caracterizan por mezclarse el agua del mar con agua dulce que aflora filtrándose desde el fondo, lo cual puede hacer que los parásitos se aferren con menor fuerza y resulte más fácil extraerlos; de hecho, las rémoras se muestran muy activas, limpiando meticulosamente al escualo.

Los tiburones tienen muchas conductas peculiares, que los biólogos todavía no han explicado: algunos emigran a zonas muy alejadas sin conocerse el motivo, otros desaparecen por completo en ciertas épocas, mientras que otros, como el pez martillo, forman espectaculares bancos, concentraciones que se supone están relacionadas con la reproducción. En algunas poblaciones estudiadas sólo se ven ejemplares de un sexo en un grupo, y las hembras de algunas especies apenas se han visto nunca. El cortejo y apareamiento se ha observado algunas veces. Es un encuentro único, más bien violento: el macho muerde una y otra vez en el costado de la hembra. Esto ha permitido explicar porqué la piel de las hembras es el doble de gruesa que la del macho.
El sabroso gusto del metal
Cuando se desea contactar con tiburones para filmarlos o estudiarlos, el método más eficaz para atraerlos consiste en verter al mar grandes cantidades de sangre para formar un rastro que puedan seguir, al tiempo que se cuelga carne de caballo y atún por la borda. Este sistema casi siempre funciona, pero se ha observado que, después de dar buena cuenta de la carne –pero mucho antes de estar saciados-, en ocasiones se dirigen a la embarcación para morderla insistentemente, y lo mismo ocurre con las jaulas protectoras. A veces incluso llegan a soltar el cebo, perdiendo todo interés por la carne que se les ofrece y acudiendo a morder la barca o la caja. Por supuesto, esto se ha interpretado como otro signo de su voracidad y su instinto de persecución del hombre, mostrando al tiburón capaz de cualquier cosa con tal de capturarnos incluso fuera del agua.

Actualmente se sabe que este comportamiento responde a la sensibilidad que posee por los campos eléctricos y a su método de ataque después de detectar y seguir a las presas mediante el olfato y el oído, y después por la vista, en los segundos previos al ataque el tiburón se queda temporalmente ciego.

En esos momentos sólo puede guiarse por su “sentido eléctrico”, muy útil en la naturaleza porque los seres vivos poseen un campo eléctrico. Sin embargo, la carnaza muerta no lo posee, mientras que todos los objetos metálicos sí, y muy intenso. Y es por esto que se desvía hacia los elementos metálicos del barco y la jaula, y no porque pretenda, en un ataque de feroz locura, capturar a las personas que hay allí. Por supuesto, es lícito preguntarse por qué hace algo que no le sirve de nada (nunca logra hundir el barco ni traspasar los barrotes), incluso le resulta contraproducente porque distrae su atención de la auténtica comida y puede lastimarse la boca, esencial para su supervivencia. La respuesta es que no tiene que esperarse una reacción lógica ante unos artefactos que nunca han estado presentes a lo largo de los muchos millones de años de su evolución y su comportamiento.

Tan temibles como lo sugiere su nombre, los tiburones tigre son respetados con razón por su agresiva naturaleza y por sus sorprendentes habilidades depredadoras. Bautizados con ese nombre por los patrones en su piel, estos tiburones son por lejos, los miembros más numerosos de su familia inmediata. Se les puede encontrar comúnmente en aguas tropicales de baja profundidad, aunque también parecen sentirse en casa en estuarios pantanosos, donde cazan prácticamente todo lo que sea comestible y cantidad de cosas que no lo son; botellas de plástico, placas de auto, llantas de goma, botellas de vino y hasta latas vacías han sido encontrados en los estómagos de los tiburones tigre. Sus impresionantes dientes aserrados son usados a menudo para desgarrar pedazos de presas mucho más grandes, incluyendo cadáveres de ballenas y otros mamíferos marinos. Son famosos por su habilidad para consumir incluso criaturas de caparazón duro como las tortugas.

Los tiburones tigre tienen el segundo lugar, después del tiburón blanco, en los ataques perpetrados contra humanos. Su gran tamaño, naturaleza curiosa y sus hábitos de alimentación indiscriminados lo convierten en un serio oponente. Han sido responsables de muchos ataques fatales.

Tamaño máximo: más de 5 mts / 700 kg

Localización: Aguas templadas y tropicales de todo el mundo, excepto en el Mediterráneo. Localizados a menudo en aguas progundas del océano.

Dieta: Moluscos pequeños, crustáceos, peces pequeños y calamares.

Reproducción: Ovovivíparos. Las hembras comúnmente dan a luz entre 30 y 55 crías.

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